Diez minutos de deberes se convierten en una hora de lágrimas. Todas las tardes. ¿Lo estamos haciendo mal con el cole?
Estáis en muy buena compañía. Después de un día de estar sentado, seguir normas y que le miren, muchos niños cruzan la puerta sin nada en el depósito. Las lágrimas suelen ser cansancio, no pereza ni falta de cabeza.
Prueba esto esta noche
Merienda y un poco de movimiento antes de sacar los cuadernos. Siéntate al lado y deja el lápiz en su mano. Rachas cortas, y luego un descanso. Si ya solo hay llanto, se para: «Le diremos a tu profe que hoy era demasiado.» Eso es un plan, no un fracaso.
Cuándo consultar
Avísale al profe si los deberes acaban en disgusto casi siempre. Habla con tu pediatra si aprender le cuesta mucho más que a los de su clase, o si la preocupación por el cole se cuela en el sueño y los fines de semana.
Fuentes oficiales: NHS: Talking about feelings
No estás solo, no estás sola.



